Perfección (uno)

*Créditos de la imagen clicando.

El despacho del doctor está lleno de espejos, las paredes mismas son espejos del suelo al techo. Allí dónde no hay espejo las superficies son brillantes, reflectantes y estériles. La superficie reflectante sólo se ve interrumpida por unos cuadros minimalistas que consisten en llamativos letreros que interrogan a los ocupantes de la habitación:

– ¿No quiere usted vivir completamente sano? Erradique la enfermedad de su vida. Contrate nuestro servicio integral de salud preventiva, cure la enfermedad aún antes de padecerla.

Otros carteles apelan al ego:

– ¿No le gustaría ser armónicamente hermoso? Su cuerpo podría ser perfecto. Contrate nuestro servicio completo, mejore todo su cuerpo, tantas veces como lo necesite con una única tarifa.

Gela lee los lemas de los cuadros mientras va esbozando un gesto afirmativo con la cabeza sin percatarse. En un descuido su mirada sale del marco y se encuentra con su propio reflejo. Se mira detenidamente: no está mal. Pero aún no es completamente perfecta. De pronto le molesta, le avergüenza lo que considera flagrantes imperfecciones que la afean y arruinan el conjunto. Gira la vista, sólo para encontrarse con otra perspectiva de su propia silueta. La baja la mirada al suelo, que le de vuelve un cotrapicado poco favorecedor. Intenta concentrarse en los objetos sobre la mesa del doctor, consciente de que la rodean multitud de reflejos imperfectos de si misma. Los imagina riéndose groseramente, señalando, cuchicheando. Casi puede escucharlas en el silencio, intuye qué están diciendo exactamente. Intenta ignorarlas a la vez que adopta una postura más elegante. Su cuerpo aún posee imperfecciones que ella podría borrar, tal como dicen los carteles. Podría ser perfectamente hermosa y no lo es por descuido, por desidia. Es más, podría asegurarse de no padecer ninguna enfermedad nunca y se está exponiendo innecesariamente.

El doctor entra. Él mismo es un ejemplo de elegancia y perfección. Seguro que además es un hombre absolutamente sano. Y seguro que es feliz. Varios reflejos perfectos con una sonrisa perfecta del doctor se intercalan con las burdas copias de si misma, por delante y por detrás, como en un baile desigual, mientras el doctor se desplaza desde la puerta hasta la silla tras la mesa. Percibe como las copias dejan de cuchichear y se quedan embelesadas, renunciando a seguir imitando sus movimientos para girar en pos del reflejo del doctor, que sonríe indiferente ¿O es una sonrisa de burla? Se siente traicionada. Sin mover la máscara de perfecta sonrisa el doctor se sienta frente a ella y la invita a tomar asiento. Parece tan joven, idealiza perfectamente el eterno veinteañerismo del que habla la publicidad, aunque su voz deja entrever que tiene más edad:

– Lamento la espera ¿Qué puedo hacer por usted señora…?

Gela se siente abrumada ante la mirada y la sonrisa que permanecen inmutables aún cuando el doctor habla.

– Gabriela Dorquisse.

– Bien, ¿Qué puedo hacer por usted, señora Dorquisse? -dice el doctor mientras trata de recordar si tiene referencias específicas sobre ese apellido.

– Llámeme Gela, por favor. No estoy contenta con la actual cobertura clínica que poseo. No es… todo lo completa que podría ser.

– Comprendo -comenta el doctor sin mutar el gesto sonriente, pero con un tono significativo que parece decir que salta a la vista que no lo es.

– He oído hablar de su clínica. Varios conocidos míos son clientes suyos y me han hablado muy positivamente del trabajo que hacen aquí. En concreto todos le mencionaron a usted, es por eso que he preferido esperar. Desearía contratar el servicio integral. Sin embargo me preocupan algunas historias que se oyen en la calle, ya sabe, esas que hablan del Síndrome de la Persona Ajena.

Al pronunciar estas palabras una sombra cruza los ojos del doctor y por un momento su mirada se vuelve dura. Pero apenas es un instante imperceptible.

– Puedo asegurarle que ese presunto síndrome es inexistente, una falacia inventada por detractores de nuestro tratamiento. Repetida, perpetuada y dada por buena, aun sin pruebas, por las masas que al no poder acceder a determinado tratamiento de salud alegan que éste es perjudicial. Comprendo que haya doctores que sean contrarios a una intervención y control de la salud tan radical. Nuestra técnica es muy innovadora y les desconcierta. Respeto que aboguen por una medicina más… llamémosla tradicional. Personalmente prefiero pensar en ella como arcaica. Como digo, me parece respetable, aunque por supuesto no lo comparto. Uno debe procurar estar lo más saludable posible, es una negligencia no adoptar un tratamiento completo y preventivo de salud si se tiene la posibilidad ¿No está de acuerdo?

– Por supuesto, por supuesto -contesta Gela abrumada-. Me interesa sobre todo retocar mi aspecto… completarlo. Por supuesto, estar sana, evitar la enfermedad y el dolor…

– Prevenir, Gela. El quid de nuestro tratamiento es la prevención. Prevenimos la enfermedad antes de que aparezca. Pero nuestro tratamiento va más allá. Entendemos que un cuerpo perfectamente sano tiene que ser un cuerpo joven y en plenitud. La edad ideal son los 23 ¿Le sorprende? Le explicaré por qué exactamente 23. Es en esa edad en la que hemos estimado, tras exhaustivos estudios, que el desarrollo y el deterioro se encuentran, sin que el segundo haya sobrepasado aún al primero en un individuo sano. La edad exacta se calcula para cada paciente, pero varía muy poco. Nuestro tratamiento pretende mantener el cuerpo en esa edad el mayor tiempo posible. Si se empieza a tiempo, durante toda la vida, en realidad. No se alarme, aunque adivino que ya ha pasado los 23, en su caso no creo que sea tarde. Aún se pueden revertir los efectos negativos hasta la edad deseada. También entendemos que la salud es un asunto integral, físico y psicológico. Es por eso que el tratamiento incluye algunas áreas médicas normalmente no asociadas en los tratamientos sanitarios. Estoy hablando de la estética. Durante años ha sido considerada superflua y sin influencia sobre la salud. Nosotros entendemos que van estrechamente ligadas: un cuerpo armonioso y hermoso es la forma de completar un cuerpo perfectamente sano. No hay diferencia, por tanto, entre estética y salud. También incluimos otras disciplinas que hasta ahora no eran consideradas estrictamente medicina, o al menos de las que no se ocupaban los doctores tan exhaustivamente: armonía motriz, modulación vocal, S.T.E.T.R también conocido como superfluación… Llamamos a este pack Higiene Física y Estética Integral, es nuestro tratamiento estrella. Es muy completo, sin restricciones de cobertura ni límite de intervenciones. Sin embargo no es para todos los bolsillos. No quiero engañarla, es muy caro. Existen algunas soluciones intermedias…

– ¡No! Quiero lo mejor, el dinero no es problema.

Esas son las palabras que espera escuchar el doctor. En realidad en la clínica no  interesan demasiado los clientes de tratamientos intermedios. Él por lo menos no atiende más que a clientes selectos. Al fin y al cabo dentro del negocio de la salud, el suyo es un business de lujo.

– Perfecto. Siempre recomendamos el tratamiento completo, es mucho más eficaz a la hora de conseguir los resultados deseados.  No quiero aburrirle con complicados términos técnicos. Tenemos un folleto de 300 páginas en lenguaje claro y accesible en el que explicamos en qué consisten todos nuestros tratamientos y técnicas. Animamos a todos nuestros futuros clientes a leerlo antes de firmar. Lo encontrará en el maletín de bienvenida, junto con los formularios que debe rellenar y los contratos que debe firmar. Encontrará además una guía con las ventajas que disfrutará. Hay un video-recorrido por nuestras instalaciones -el doctor ríe con una risa seductora-. Como comprobará no se parecen a un típico hospital para nada -mantiene esa expresión de sonrisa perfecta e inmutable, tanto que casi es desconcertante, y ese tono seductor perfectamente modulado, fruto de la práctica, y también de alguna intervención específica-. Además nos hemos permitido hacer referencia a los círculos de socios que espontáneamente se han organizado para compartir sus experiencias. Nos gusta pensar que no sólo hablamos de salud, sino que hemos creado un estilo de vida saludable y nos enorgullecemos de que así lo entiendan nuestros clientes. Animamos a la gente que entra a hablar con veteranos, a compartir sus impresiones, preguntar, empaparse y seguir las recomendaciones de los que ya han experimentado el proceso.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. g. dice:

    uyuyuy… y mientras leia salieron las otras partes! qué bueno, es como cuando te adelantan un capitulo de una serie! ya me voy a leerlas.

  2. eduard dice:

    Que cerca estamos el uno del otro.

    Ánimos y alegrías, con palabras bien escritas, las penurias perduran menos días.

    El teu amic Edu

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