Conhall (parte tres)

– Conhall, convoca en la sala de concilios a todos los maestros ahora mismo.

>>Fue lo único que me dijo. Así lo hice. Se me ordenó esperar fuera hasta que fuese requerido. Fue una larga espera. Escuchaba discutir a los maestros y mi tensión iba en aumento. Para distraer mi mente practiqué ejercicios de concentración y meditación. Al fin me hicieron pasar. Al entrar todos estaban muy serios. Fue Gunkai el que habló.

– Conhall, seguramente te preguntarás qué está sucediendo. El propósito de mi viaje era consultar al gran maestro Fieldoro, que como sabes vive retirado en el norte. El motivo de mi precipitada partida fue la revelación que tuviste en el bosque.

>>Fieldoro era uno de los poquísimos maestros que habían logrado dominar el arte más complejo de todos: la adivinación pura. Mediante este poder el maestro es capaz de tener visiones del futuro sin ningún tipo de intermediarios. Estaba reservado a ancianos con gran poder. Los adivinos solían volverse huraños y solitarios. Se retiraban a lugares alejados y de difícil acceso. A menudo se negaban a contestar preguntas sobre el futuro a quienes les consultaban. Se decía que las visiones se volvían incontrolables y acababan por enloquecer a los adivinos. También se decía que enloquecían al saber lo que iba a suceder en el futuro, pues el destino del hombre es trágico. Desde que yo supe de la existencia del maestro Fieldoro el rumor de que andaba cerca de la locura le acompañaba. Al menos era tremendamente excéntrico.

>>Gukai continuó con su explicación:

– Como sabéis, los hombres son los Tuatha Dé Danann, las tribus de Danann. Por cada cosa buena, hermosa, noble y luminosa que hay en el mundo existe otra que es su opuesta. Esos son los Vahatha Dé Fomoré, los hijos de la oscuridad. Fomoré quiere sumir la tierra en la oscuridad y el caos, transformarla en el hogar de los suyos y volver proscritos a los hombres. Existe una antigua profecía que vaticina que los Fomoré lograrán despertar un poder tal que tendrán en su mano la victoria. Este poder, desconocido para los hombres, es descrito como un gigante de oscuridad que barrerá a los Tuatha Dé Danann de la faz de la tierra. Desde que se supo de la existencia de dicha profecía los más sabios maestros han estudiado para averiguar de que naturaleza es ese poder descomunal y como vencerlo. Ninguno ha obtenido respuesta. Sin embargo si lograron dar con una contra-profecía: para vencer al gigante de oscuridad Danann elegirá trece guerreros druida, trece hombres clave. Esos hombres no están destinados a vivir los mismos días, ni nacerán en el momento en que el gigante vaya a despertar: cada uno tiene un destino escrito en cada una de las Edades, un campeón de cada era. Para lograr reunirlos, Danann reveló una fórmula. Esta formula es el mayor secreto de los druidas, su mayor tesoro. Con ella se logra suspender a un hombre en un sueño de piedra. Danann ordenó que mediante esa formula se durmiesen a los trece guerreros elegidos, que ella señalaría mediante una revelación. Éstos permanecerán dormidos, convertidos en estatuas, hasta que llegue el momento del nacimiento del gigante. Entonces Danann llamará a la batalla a sus guerreros y estos despertarán del sueño y volverán a la vida.- Hubo entonces una pausa y Gukai fijó en tonces su mirada en mí – Conhall, cuando volviste del bosque con tu profecía, algunos de nosotros pensamos que tú eras uno de los trece. No todos estábamos de acuerdo, así que partí a consultar a Fieldoro. La respuesta de Fieldoro ha sido clara: el ritual debe celebrarse. He puesto en conocimiento de los maestros todos estos hechos.

>>Mi mente se disparó en mil pensamientos que estiraban en una y otra dirección. No podía pensar con claridad. Al menos supe que lo de atarse a un sauce no tenía importancia. Al momento Gukai continuó.

– Lo que te pedimos es que dejes tu vida en manos de la diosa, que accedas a ser uno de los instrumentos que nos salve de la oscuridad. Puedes meditar tu respuesta. No te voy a engañar, algunos de los maestros no lo ven claro, creen que es necesaria una confirmación. Otros creemos que deberías terminar tu formación como maestro antes de someterte al ritual. Sin embargo lo que la diosa manda debe hacerse. Un druida debería…

– Es un honor ser elegido para una misión tan importante. Estoy dispuesto a someterme a la decisión que tome el consejo. Estoy listo para entregar mi vida a la diosa.

>>Me sentí eufórico, como si Danann me mirase complaciente y el mundo entero esperase mis gestas futuras. Sentí que era hijo de Kristakenhall y descendiente directo del mismo Lughus. Notaba su sangre palpitar en mis venas. Creí que mi nombre estaba destinado a unirse al de ellos en la eternidad. Que estúpido era.

>>Escuché un rumor de aprobación y contrariedad recorrer la sala. Se decidió que se harían nuevas consultas. Fieldoro era el maestro más sabio, aún así se consultaría la opinión de otros druidas eminentes. Mientras mi formación continuaría a marchas forzadas. En cuanto se hubiese aclarado que yo era uno de los trece elegidos, el ritual se celebraría sin demora.

>>Los siguientes días fueron de locura. El rumor trascendió y una atmósfera de expectación y excitación dominaba todo Cahirtidhalla. El número de aprendices se duplicó y también el de visitantes que querían pedir consejo, o directamente verme. Mientras los maestros pretendían que aprendiese más cosas y más rápido. Me conminaban a practicar sin descanso. Derramaban sobre mí montones de información y la mayoría se perdía sin que yo lograse absorber nada. Estaba agotado física y mentalmente. Apenas progresaba y los maestros gastaban poca paciencia conmigo. Los que creían que era el elegido pensaban que podía aprender sin esfuerzo y se contrariaban cuando no iba al ritmo que ellos preterían. Los que no estaban convencidos de mi revelación renegaban de mi poca inteligencia, de mis pobres dotes como mago y mi escasa habilidad como guerrero. La presión era grande. Sin embargo no dude ni un momento, ni demostré flaqueza.

>>El dominio de los animales se me daba bastante bien, aunque no me interesaba demasiado. No le veía la utilidad de manejar ardillas y no se me permitía manejar lobos o osos. Demostré ser bueno en dominar mentes débiles y en crear ilusiones. Tenía una mente tan firme que en pocos días podía desafiar al maestro que pretendía enseñarme. Lo que más practiqué, sin embargo, fue algo que se me daba bastante mal: la proyección. Practicaba con la ilusión de proyectarme a mi familia, o al menos al maestro Gunkai. Pero no había manera. En el mejor de los casos solo lograba que se escapase de mi cuerpo una neblina. Estaba frustrado por no lograr avanzar y por las puyas de mi maestro de proyección, que estaba convencido de que era un zoquete mentiroso.

>>Un día se me ocurrió que podía enredarle: cree una ilusión para él, proyecte mi imagen no una, sino cuatro veces. Cada uno de mis cuatro dobles recorrió Chahirtidhalla en una dirección: norte, sur, este y oeste, hasta salir de la fortaleza y perderse en el bosque. Al Principio Malchibar estaba alucinado. Nunca nadie había logrado proyectarse más de una vez, mucho menos cuatro. Comenzó a hacerme preguntas, admirado, sobre si había dividido mi consciencia en cuatro partes, si podía escuchar, ver y hablar por todas ellas a la vez o por una en cada ocasión, cómo las dirigía las cuatro a la vez… Mis respuestas eran poco convincentes. Pronto comenzó a sospechar que había truco, pero yo no solté prenda. Aunque no logró descubrir la verdad se convenció de que yo era definitivamente un mentiroso.

>>Pero sucedió algo. No sólo él vio las proyecciones. Muchos en la fortaleza vieron alguna de mis ilusiones. Intentaron hablarme o tocarme, pero no era posible, puesto que eran ilusiones. Poco después todo el mundo hablaba de como muchos Conhalls habían estado en varios sitios a la vez, haciendo cosas heroicas, para después, según la versión más oficial, salir y rodear Chahirtidhalla para protegerla de los Fomoré. De muchos Conhalls pasaron a cientos, y de cientos a miles. Así gané el primero de mis atributos: Conhall, el que puede crear dobles hasta formar un ejercito él solo.

>>Tras ese incidente la leyenda comenzó a gestarse. Se compusieron las primeras cancioncillas sobre mí. La presión de mis maestros se relajó. Por todo esto me cuidé muy bien de no descubrir el engaño a nadie.

>>Un día Gukai vino a verme. Me alejó de Cahirtidhalla dando un paseo relajado. Al fin pudimos hablar tal y como solíamos hacerlo en el pasado.

– Conhall, todo esto es una locura. No voy a negar que desde que me designaron como tu maestro has sido mi favorito. Tenía muchas esperanzas en ti y nunca me decepcionaste como alumno. Pero ni en mis más osados sueños creí que tú fueses uno de los trece. Tengo fe absoluta en el mensaje que te entregó tu antepasado, Kristakenhall. Pero no creas que es una bendición. Vas a entregar tu vida. Vas a desperdiciar todo lo que podrías ver y hacer, todo lo que podrías llegar a ser aquí y ahora para, en el mejor de los casos, despertar cuando la mayor amenaza se cierna sobre nosotros, los peores horrores se desaten y la oscuridad haga presa en la tierra. Nadie sabe cuanto tiempo pasarás dormido. Nadie puede asegurar que cuando despiertes venzas a la oscuridad. Tal vez despiertes para ver impotente el ocaso de la era de los hombres.

– No tengo ningún temor al entregar mi vida a Danann. Tengo fe absoluta en sus designios. Mi único temor es no estar a la altura. Maestro ¿Acaso me pides que rehuya de mi obligación como un cobarde? No es eso lo que me has enseñado todos estos años.

– No, en realidad no espero en absoluto que reniegues de tu destino. Sólo soy franco. La gente te adora y te envidia como si te hubiesen concedido un gran don. Quiero que seas consciente que te han pedido que te sacrifiques.

– Lo comprendo Gunkai, y lo acepto. Te agradezco tus palabras.

– He visto el lugar en el que reposan los guerreros. Una vez, cuando era un crío y viajaba por los mares en el barco de mi familia. Apenas comprendía que significaban. Son estatuas de piedra sin un atisbo de vida. Aunque hay espacio para trece, sólo había siete. Las más antiguas estaban cubiertas de musgo y líquenes. Cuando me explicaron que aquellas estatuas eran hombres, guerreros dormidos que un día despertarían, pensé que era una metáfora. Cuánto tiempo ha pasado desde entonces…  No es por accidente o por deseo que uno encuentra esa isla. Todos los círculos se van cerrando. Ahora comprendo muchas cosas. La decisión está tomada. La próxima primavera partirás hacia Rocabarraigh. Sería un honor para mí acompañarte y guiarte en ese viaje.

– El honor será mío.

– Bien, bien. Deberías ir a visitar a tu familia, despedirte. Aprovecha también tus noches para visitar alguna compañera y deja algún hijo de Conhall tras de ti.

– Sabes que deseo más que nada ver a mi familia, pero no creo que logre aprender todo lo que quieren en el plazo que me queda.

– Deja de agobiarte por eso. Los maestros quieren que seas un experto en todo, y no existe un druida así. Las cosas se aprenden y se dominan con el tiempo y la experiencia. Estoy seguro que cuando lo necesites de verdad, encontrarás la forma de usar el poder que te brinda la naturaleza. Además, un hombre que es a la vez un ejercito entero no debería preocuparse por esas cosas…

>>Quise contarle la verdad, al menos a él, pero Gukai me pidió silencio con un gesto. Por su sonrisa comprobé que no creía que pudiese dividirme en mil, aunque nunca supe si conocía el truco.

11 Comentarios Agrega el tuyo

  1. micromios dice:

    Durante un tiempo lei libro de Ursula K. Leguin, Barbara HambLy y autores similares. tu relato me los recuerda.
    Los héroes, las pruebas, los sacrificios y lo oculto. Todo envuelto en un buen relato
    Salut

  2. MX dice:

    Ya me imagino este relato en tu segundo librito de cuentos, Fanou. “Conhall y otros cuentos inesperados”. Espero el final, saludos!

  3. annefatosme dice:

    Hace poco leí que los anacoretas después de un periodo de ayuno tenían visiones, se hacían famosos por ellas y la gente los trataba como seres con poderes sobrenaturales. Por eso se me antoja Conrhall como un druida anacoreta. Sigue el relato muy bien ambientado y muy bien escrito. Me recuerda leyendas de mi tierra, tierra de Asterix y Obelix, mis antepasados. Tengo ganas de saber que aventuras le esperan a Conrhall.
    Un saludo,

  4. g. dice:

    es verdad lo que dice carme, me recuerda a ursula k. leguin, esta cada vez mas interesante! espero ansiosa la cuarta parte.
    salut,

  5. fanou dice:

    Micromios gracias por la comparativa, no creo que esté a la altura. Seguiremos con nuestra aventura.
    MX dejaremos pasar el tiempo entre un libro y otro, visto el éxito del primero. Gracias por los ánimos, esta aventura en gran parte también vuestra.
    Gracias Anne. Estoy trabajando la ambientación. Pero sinceramente, lo que sucede es que me resulta terriblemente divertido y estimulante construir estas historias.
    g. te digo lo mismo que a micromios: no creo que esté a la altura, ni de lejos, pero si te la recuerdo, pues ya hemos logrado algo.
    A ambas os recomiendo El nombre del viento de Patrick Rothfuss. A mí me entusiasmó.
    Muchas gracias por seguirme puntualmente.

  6. Claudia Ibañez dice:

    Sigue con ritmo y sin decaer el suspenso…como ves, acá nos tenés a todos atentos a cada entrega, deseosos y esperando las aventuras y el desenlace. Saludos!

  7. eduard dice:

    Estás trabajando duro, has cogido un buen ritmo, constante y con perseverancia, has creado un mundo con sus personajes, ambientado, reflejado, relatado.
    Este esfuerzo te recompensará sin dudas, te dará seguridad y fortaleza.

    PD Creo estar en deuda contigo, así que te prometo publicitar tu libro en el blog. Palabra de loco.

  8. Poio dice:

    Tarde pero seguro. A esperar la continuación ahora😀

    sevemos

  9. Concha Huerta dice:

    Curiosa manera de encontrar una verdadera historia a traves de tus entradas. Al terminar su lectura siempre me queda la sensacion de que necesito mas palabras. Espero la continuación. No nos demores.
    Saludos

  10. chrieseli dice:

    No logro entender porqué hay estas entregas a pausas. Tengo los mismos sentimientos de Anne. Una ola de misterio druida me come las uñas.
    Espero la otra.
    Cariños,

  11. fche626 dice:

    Siempre en suspenso🙂

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