Sueños de Carretera.

Llevaba años pasando por la misma carretera. Para ir al trabajo, un par de veces al día por lo menos, una de ida y otra de vuelta. A veces más. Aquella carretera gris, sobretransitada y rápida era casi como una linea más entre las de la palma de su mano. Había visto como la reasfaltaban una y otra vez.  Había vivido el lento proceso de modificación: añadidas entradas, salidas, puentes, túneles, luces, quita miedos, carriles adicionales, ampliaciones, estrechamientos, señales…

Por eso la primera vez que soñó con la carretera se le antojó algo natural. Iba por la carretera y tenía que frenar hasta parar, en medio de un tremendo atasco. Que hubiese un atasco en aquella carretera era algo normal. Casi no parecía un sueño, no se distinguía de la realidad. Pero el tiempo pasaba y los coches no se movían. Finalmente salió de su coche y comenzó a a caminar entre los coches parados, hacia adelante. La gente estaba parada, dentro o fuera de los coches. Caminó a lo largo de la carretera sin llegar al motivo del atasco. Entonces los coches delante de ella comenzaron a moverse lentamente, como si el atasco se hubiese desecho. Corrió hacia su coche preguntándose si sería capaz de llegar antes de que los coches a su alrededor comenzasen también a andar. En esas despertó.

La segunda vez, sueño se repitió igual: iba por la carretera hasta verse en un atasco monumental. Si salía del coche, quizás los coches a su alrededor comenzarían a andar. Pero tenía la sensación de que si no lo hacía el atasco se haría eterno. Finalmente salió del coche y comenzó a caminar. Preguntó a la gente que pasaba, pero nadie le contestaba. ¿Le ignoraban o no le veían? Caminó entre los coches hacia adelante. Al final creyó intuir el humo de un accidente delante, pero de nuevo los coches comenzaron a moverse. Despertó mientras volvía a su coche, preguntándose con angustia si llegaría.

La tercera vez salió enseguida del coche y caminó hacia adelante sin importarle nada. Los coches estaban parados. Había de todo tipo, incluso algún autobus de línea de los mismos que alguna vez había tomado en el pasado. Caminó hacia adelante para encontrar el atasco. Todos los indicios indicaban que tenía que ser un accidente. Pero no lo encontró. Caminó y caminó varios kilómetros. En un par de ocasiones parecía que la gente iba a volver a los automóviles y comenzar a andar. Sucedía cuando flaqueaba en su empeño de ir hacia adelante y miraba atrás, pensando en su coche abandonado en medio de la carretera. Pensó en ir y apartarlo, pero al caminar hacia atrás los coches a su alrededor comenzaron a andar. De nuevo se encontró corriendo con angustia al despertar.

La cuarta vez que soñó con la carretera y el mismo atasco tenía muy claro que soñaba. Era muy extraño soñar una y otra vez con la misma carretera. Esta vez salió del coche y caminó, sin importarle nada. Tenía que saber. Tenía que llegar al atasco, al motivo que lo causaba. Caminó durante kilómetros, incansable, rápidamente. Lo que sucedió fue de lo más extraño. Llegó a la ciudad a la que se dirigía, caminando por en medio de la carretera entre coches parados, sin ver otra cosa que montones de coches abandonados de cualquier manera. No comprendía. Volvería a su coche. Al pensar en volver vió que no sabía cómo. Todo en aquella ciudad del sueño estaba mal. No era la ciudad que tan bien conocía. ¿Dónde estaba?¿Qué ciudad era aquella?¿Cómo iba a salir de allí? Despertó con una angustia diferente. Los sueños de la carretera eran cada vez más pesadillas.

La quinta vez que soñó con la carretera salió del coche y miró alrededor. Miró la gente desorientada, dentro o fuera de los coches, estos abandonados de cualquier forma, algunos realmente viejos. Comprendió, con lágrimas en los ojos, que era aquel atasco. Incapaces de seguir hacia adelante o hacia atrás, sin comprender por qué, incapaces de verle, pero todos como si quisieran decirle algo. Comprendió cual era aquella ciudad, el destino fabulado al que querían llegar y al que jamás llegarían. Ellos estaban ahí siempre.

Tanto pasar por la carretera, de alguna forma podía verlos, en sueños. Pero ¿qué podía hacer por ellos?¿que querían ellos decirle?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Poio dice:

    Guau… buenísimo. Me dejó helado el final. Ya estaba extrañando estas historias tuyas. Espero que tu nuevo compañero te de más seguido libertades de este tipo así escribís más seguido 😀

    sevemos

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