La noche acecha a las seis de la tarde.

Sorpresivos llegan breves instantes de paz,

robados al caos del día,

Arboles centenarios asoman y mecen sus copas

entre el hormigón vertical,

Recogen los últimos brillos dorados

de este sol tibio de otoño,

El azul se vuelve profundo

rebelando el escenario cotidiano que llamamos ciudad.

Mi alma vuela temblorosa en la luz blanquecina de la tarde que se extingue.

Entonces, sin preludio, algo sutil cambia en  mi alma,

para siempre.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Mna dice:

    Este sol tibio de Otoño. . .
    Buen verso, buena poesìa.

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