Libertad (2058 – V)

Este es el final de una historia que comienza en El mensaje, sigue en Tychè, la tercera parte es Elysión y la inmediatamente anterior a esta es La colonia.

* * *

Los escuchamos llegar a la colonia cuando ya estábamos lejos, ocultos en la maleza. Alguien tropezó con una de las minas que había colocado. Los lamentos lastimeros no han cesado desde entonces. No nos han seguido. He encontrado una cueva y he hecho que Tychè se esconda. He medio tapado la entrada. Voy a volver sólo, a ver que pasa. Es una temeridad, pero si no son enemigos, recuperar el vehículo y las provisiones que dejamos atrás sería lo mejor. Si no vuelvo, he dado instrucciones a Tychè para que siga sola hacia el norte.

Vuelvo sobre mis pasos con prudencia y veo al hombre que se lamenta lastimeramente. Es un adolescente, apenas mayor que Tychè. Está sólo, recostado en el tronco de un árbol. Tiene una herida muy fea en la pierna. El muchacho lleva ropas de la ciudad. Quizás es un evadido, o lo han secuestrado. Me  pregunto si lo han dejado ahí como señuelo. No parece que haya nadie cerca. Doy una vuelta alrededor para asegurarme. Me acerco con prudencia, indicando al muchacho que guarde silencio, pero en vez de eso grita más alto. Me tiene miedo. Va a lograr que me descubran. Pero no aparece nadie. Hago las primeras curas al chico, que aulla de miedo y dolor. Cuando comprueba que no quiero lastimarlo deja de gritar. Solloza y lloriquea por el dolor.

Cuando termino de curarlo, intento hablar con él. Tiene ese acento sincopado que no logro descifrar del todo. Deduzco que no son bárbaros, son un grupo de ciudad, de Eurogea. Ha sucedido algo. Han huído, son refugiados. Le ayudo a incorporarse y nos dirigimos al poblado. Al acercarnos se arma un buen alboroto y todo el mundo se esconde. Pero el muchacho al que he ayudado habla, y poco a poco van saliendo de sus escondites. La mayoría son niños y adolescentes. No veo adultos. Me pregunto como han llegado hasta allí sólos. La respuesta aparece enseguida. Tres adultos, dos hombres y una mujer, salen de una casa. No son gente de ciudad. Ellos deben haber guiado al grupo hasta la colonia. No nos seguían a nosotros, sino que seguían nuestro mismo camino.

– Hola, Me llamo Diago.

– ¿Eres un bárbaro? ¿estas sólo? ¿qué es lo que quieres? Aquí no tenemos nada de valor, ni provisiones, ni nada que podáis robar.- Contesta la mujer.

– No vengo a haceros nada, venía buscando la colonia de Laurelia. Pensaba que me estabais siguiendo.

– ¿Qué buscas en Laurelia? – Pregunta uno de los dos hombres.

– Busco a John-John. Es del consejo de sabios.

– John-John está muerto. Todo los del consejo están muertos. Sólo quedamos nosotros tres. – Dice el hombre. La mujer le hace un gesto de silencio. Desconfían de mí. El segundo hombre interviene. Es un viejo.

– ¿Qué es lo que quieres?

– Vengo desde Garibea, buscaba la colonia de Laurelia, traigo un paquete, una muchacha. Pero me he encontrado con que no quedaba nadie.

La mujer vuelve a hablar: – Mientes. No veo a ninguna muchacha contigo. ¿Por que te has escondido y has colocado bombas? ¡Eres un bárbaro! – La mujer saca una pequeña pistola. Está oxidada y tiene el cañón torcido, pero no dudo de que si la dispara puede armar un buen alboroto. Despego al muchacho de mí y camino despacio unos pasos.

– Ya te lo he dicho, pensaba que me perseguíais. Sólo intentaba protegerme. – La situación se ha puesto tensa.

No se me ocurre como negociar con la nerviosa mujer. Sin darme cuenta estoy chequeando dónde llevo las armas, cual es su potencial de fuego, como esquivar el disparo y responder. Miro alrededor y veo todos esos niños. No quiero herir a gente indefensa.

Entonces se arma un revuelo y Tychè aparece detrás mío. Me ha seguido.

– Me protegía a mí – Dice con voz firme. Se pone junto a mí, un poco adelantada. Yo ya tengo la mano en la pistola. Si intentan herirla caerán los tres.- Yo soy el paquete. Vengo de Garibea. – El hombre anciano pone la mano sobre la pistola y obliga a la mujer a dejar de apuntarnos.

Quiero enfadarme con Tychè, pero no puedo. Me ha salvado, ha sido lista y valiente. Además no tenía muchas oportunidades sola.

– Hemos vuelto a por el vehículo – dice Tychè señalándolo. – Es nuestro, lo cogeremos y nos iremos. Antes Diago quitará todas las trampas.

– Muchachita, si veníais a quedaros, podéis hacerlo – dice el hombre viejo entonces -. Estamos un poco paranoicos, hemos sido atacados varias veces en el pasado. Entre eso, las enfermedades y la contaminación la colonia se ha ido apagando. Pero somos pacíficos. Acogemos a la juventud, para formar una nueva Laurelia. Y tu amigo sería un valioso aliado, si quiere quedarse.

– No gracias. Recogeremos lo que es nuestro y seguiremos nuestro camino.- Me adelanto.

Veo un montón de niños malnutridos, sucios y asustados. Traumatizados por lo que sea que ha sucedido en Eurogea.  Algunos de ellos están heridos o quemados. Otros parecen estar aún en shock. Son incapaces de cuidar de ellos mismos. No saben hacer nada, acostumbrados como están a vivir en ciudad.

Por otro lado los antiguos habitantes de la colonia, la escasa representación que queda, son incapaces de cambiar de ubicación. A pesar de haber sido atacados en varias ocasiones y haber sufrido enfermedades por la contaminación. Son como la gente de la ciudad, hay una barrera invisible en su mente que los mantiene prisioneros. Vuelven al único lugar que les da seguridad, como un animal domesticado que vuelve a su jaula porque la jungla es demasiado dura y ya no sabe vivir en ella.

Además han dejado al joven herido por la bomba llorando todo el día, sin atenderlo. Auguro que la vida en la nueva Laurelia va a ser muy dura. ¿Cómo voy a dejar a Tychè aquí?

* * *

Hemos salido al fin de las montañas boscosas a terreno abierto. Tychè mira por la ventana con sus grandes ojos grises. Pasamos la noche en Laurelia. Retiré las trampas y curé a todos los que pude. Les orienté sobre  dónde están las ciudades cercanas a las que pueden ir. Les dejamos tantos suministros como podíamos permitirnos, un botiquín y algunas armas. Ambos estábamos de acuerdo en partir lo antes posible. Nada más amanecer nos pusimos en marcha.

Seguiremos adelante, solos, ahora sin destino alguno, excepto el que nosotros mismos decidamos. Ya no hay un utópico lugar al que llegar, sólo el camino. Tychè es como la luz que alumbra ese camino, la esperanza en este mundo oscuro. Toda la música es nueva y aún ha de ser tocada. Todos los lugares están por descubrir, por visitar. Todas las palabras han de ser utilizadas en busca de un nuevo significado, todos los versos están por escribir, todos los libros son nuevos y sagrados. Los hijos huérfanos de dioses viejos se alzarán con esperanzas nuevas, con sueños nuevos. Llevaremos ese mensaje por el mundo, para quien quiera escucharlo.

FIN

5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Poio dice:

    bue, tengo que decírtelo… no me gustó tanto el final. esperaba algo más loco y salvaje. y sí… algunas muertes. pero bue, cómo digo siempre yo de mis escritos, lo hubiera escrito yo si quería un final distinto.

    ahora sí vas a seguir con Furthak???

    sevemos

  2. fanou dice:

    Estabas avisado, te dije que el final estaba ya escrito.

  3. HaSiRo dice:

    ¿FIN?

    Es una historia sin principio ni final -como a mí me gustan-. Pero el fin no es un FIN, es un principio. A mi si me gusta el final, lo que no me gusta del relato es que haya sido tan corto. Me quedo con ganas de más.

    Los escenarios apocalípticos siempre dan mucho juego. Lecciones morales, sentimientos primarios, amistad, lealtad… Y en poco espacio has recogido casi todas ellas.

    Pero hay un mundo tan enorme en tan pocas líneas que quiero conocer más ciudades, más colonias, más personajes, más armas, más futuro…

    ¿Me voy a tener que quedar con las ganas?😉

  4. Eliseo dice:

    ya sé que es tarde pero me gusta que siga Diago con su Destino

  5. fanou dice:

    Me has hecho rememorar este relato. Me gusta mucho, es de mis favoritos (dentro de la humilde categoría de los escritos por mí). Está basado en otro más corto, apenas una idea, una escena, que también me gusta mucho. No está publicada, no es ningún relato, no tiene ningún desarrollo, es simplemente una visión: Tychè de mayor.
    Gracias.

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