Superficialidad.

Es cierto que la vida transcurre en una superficialidad banal. Pero bajo esa superficialidad banal sólo existe el abismo. Un pozo oscuro, magnético y sin fondo. Cada vez que uno cae, lo hace más profundamente, y se sume en la desesperación hasta que logra salir de él. O hasta que se pierde para siempre en la oscuridad. Porque es difícil salir del pozo, escalar sus paredes verticales y lisas. Es difícil cuando has perdido todos los hilos que te unían con ese espejismo que llamamos realidad, que tiene sus propias reglas deformadas que hay que comprender y seguir, como en un juego absurdo. Y es difícil salir cuando has perdido los hilos que te unen a otras personas, salvo, quizás, dos o tres. Es tan fácil abandonarse a la oscuridad hasta fundirse con ella… Que feliz el que nunca ha caído, el que ha vivido en equilibrio en esa realidad de espejismos. La oscuridad siempre está ahí, acechante, como un ruido continuo, como un dolor que atenaza las entrañas más y más fuerte cuanto más lo escuchas. Por eso reflejo mi sonrisa en cuantas personas puedo, para poder encontrarme en los demás cuando yo misma sea incapaz de recordarme. Porque la relidad es un espejismo con el que traficamos. Pero no me juzguen, yo trafico con lo mejor de mí.

Dejemos pues hoy que la oscuridad sea sólo leve rumor…

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pedro dice:

    Superficialidad es sinónimo de realidad. La realidad que conocemos es la cáscara de la verdadera realidad. De eso nos encargamos todos, de que no se nos conozca, de ser lo que aparentamos, de que todo vaya bien. Procuramos ser grandes desconocidos, conservando la suficiente distancia entre nosotros como para permitir perdonarnos a nosotros mismos por nuestro grave error de desconocer a los demás, y también para permitir que nos perdonen los que sólo conocen el desdén y el juicio que no les pertenece. Ese abismo del que hablas no es tal, ese abismo es más bien un UNIVERSO complejo, una persona en toda su dimensión, delimitada por extremos de luz y de obscuridad, obscuridad vertiginosa e incomprensible, es nuestro momento más auténtico, difícil de soportar tantas veces, nuestro encuentro con nosotros, no cabe razón, ni categoría, ni explicación, es la esencia en sí misma escapando de toda medida…

    Yo lo veo así.

  2. fanou dice:

    La realidad que yo conozco es una vorágine sin sentido que lo devora todo. Así que establecemos reglas para controlarla. Esas reglas acaban siendo la realidad. Es cierto que son un espejismo, pero nos ayudan a sobrevivir y a no mirar a los ojos al abismo. Porque en el abismo no hay nada. Aunque tiene un gran poder de atracción. Siempre estamos al filo.

    Todos vendemos una imagen de nosotros mismos. La imagen que vendo es lo mejor de mi misma. Es lo mejor que tengo cuando sonrío, y es lo mejor que tengo cuando defraudo, me rompo o traiciono.
    Y siento vértigo todo el tiempo.

  3. HaSiRo dice:

    De acuerdo: la realidad son las reglas que establecemos para controlarla. Por eso la realidad no existe, existen las realidades. Cada realidad dominada por unas normas que nos ayudan a no caer en ese abismo del que hablas.

    Pero ¿que es el abismo? Algo que escapa de esas reglas. Lo rebelde, lo alejado, LO NUEVO. En ese momento hay vértigo, pero si sabemos incluir lo nuevo, estudiarlo y comprenderlo, el vértigo desaparece, abandonamos lo oscuro, las paredes lisas se convierten en escalones y salimos a la luz. Volvemos a comprenderlo todo y entonces la realidad -nuestra realidad- se convierte en algo amable y acogedor.

    Lo difícil es conseguir mantenerse más tiempo en la luz que en la oscuridad.

    Mantener el equilibrio.

  4. Rotero dice:

    A lo largo de mis realidades para con los pronto muertos. Me explico, sólo el que ha traficado con la muerte termina recogiendo el último ladrillo de un muro que los separa del abismo. Por ello, he aprendido bien de los pronto muertos que pocos son os caídos hacia arriba en el abismo por estar más ligeros de equipaje habiendo agotado en su debido momento todos los ladrillos del presente sin guardar tan sólo uno para el futuro.También he aprendido de los pronto muertos que relamerse del presente lo rumiando del pasado llenan de sal las comisuras de la boca. Esta mujer, hermosa mujer, tiene un problema muy gordo consigo misma pues tanto malo es acumular presentes para el futuro como no recular lo presente. Yo, que trafico con la muerte, alguien tiene que hacerlo, sobre la mesa un cuerpo y sobre mis mejillas lágrimas de pasado, presente y futuro. Ser felices, pero no lo escribáis en papel.

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