Siguiendo en la Caza del Unicornio

Esta historia comienza aquí.

…Siguiendo con la historia, Fanou (que soy yo) cuenta a Qioh-Vai la

Leyenda de la ciudad de Ambar

Erase que era un hombre que nació en una ciudad llamada Ambar, situada entre los dos ríos, cerca del mar, y rodeada de hermosos bosques . Nació siendo el futuro gobernante, rico e hijo único. Su padre, el califa, trato de inculcarle honradez, justicia, nobleza y compasión para con todos los habitantes de su ciudad.

El joven Iyami, pues así se llamaba, escuchó a su padre y a los sabios de la corte hablar largamente sobre la ciudad y acabó amando sobre todo y más que nada a Ambar. Se enamoró del concepto de ciudad, de la ciudad ideal que estaba en su cabezal. Luchó por defenderla contra los invasores cuando era joven. Se casó no pensando en sí mismo y sus sentimientos, si no en dar una reina digna y dignos herederos a la ciudad.
Cuando su padre murió y él paso a gobernar, todos sus súbditos ya le admiraban, porque la fe en Ambar del joven califa era inquebrantable. Dicto leyes, mandó construir edificios, calles, avenidas y plazas…, regulo todo lo que atañía a sus gentes, sus zocos, el transito, los jardines, el agua…
La ordenó y modeló hasta que fue tal y como era en sus pensamientos.
La ciudad prosperó. Su fama también creció enormemente llegando a los confines del mundo y siendo mucho más magnificente que la propia ciudad.

Un día Iyami fue requerido junto a su esposa moribunda. Llevaba años muriendo lentamente junto a su marido. En su lecho de muerte le dijo:

-Al fin tu ciudad es perfecta en todo y famosa en el mundo entero. Has terminado su obra, ¿qué harás ahora?

La esposa de Iyami murió sin que él comprendiese el mensaje. No sintió mucha pena por la muerte de su reina, su único amor era Ambar. Pero la muerte de alguien tan cercano le hizo pensar:

– He construido el sueño que una vez soñé, mi ciudad esta completa y es ideal ahora tal como es. Nada permanece eternamente. Todo cambia, empeora, desaparece. Nada es eterno. ¡Mi ciudad está condenada!- y comprendió lo que su esposa quiso decir. En vez de orgulloso se sintió viejo, cansado y sin horizonte. Era envidiado, asediado sin descanso por los enemigos que deseaban poseer aquella joya, criticado por los que no compartían su visión.

Se giró entonces hacia sus hijos, pero había gastado tanto tiempo y esfuerzo en Ambar que había descuidado totalmente su educación. No amaban a Ambar. Ambicionaban únicamente el dinero y la fama que Ambar suponían. No tenían ideales, no soñaban con construir nada. Iyami supo que su ciudad comenzaría a consumirse, por las gentes de dentro y de fuera, aún antes de que el muriese. Ambar moriría, desaparecería de la faz de la tierra. Esta idea le aterró y deprimió profundamente.

Una noche, en su senectud, desesperado y medio loco, llamó al demonio Molk. Estaba dispuesto a vender su vida, su alma, si a cambio el demonio conservaba la ciudad intacta por siempre. Hicieron un pacto y Iyami murió esa noche. Pero los demonios son traicioneros. Cumplió su promesa porque estaba obligado, pero lo hizo de forma engañosa: Conservó a la ciudad de Ambar tal y como estaba por siempre más… congelada dentro de una piedra, que desde entonces tiene el mismo nombre que la ciudad. Luego la hizo millones de pedazos y la repartió por todo el mundo. Ambar permanecería intacta, suspendida, mientras nadie lograse reunir todos los pedazos y reconstruirla: una joya, un tesoro escondido.

– Eso es – le dije a Qioh-Vai – lo que vemos dentro de las piedras de ambar: pedazos de la ciudad perfecta.

– Es una fábula interesante, pero no menos interesante que la historia de dos hermanos que a continuación te relataré.

.

No dejen de leer la próxima entrega en la que Quioh-Vai cuenta la historia de dos hermanos que es también una historia de los antiguos.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Poio dice:

    Yo me hice un collar con un ámbar que me regaló un amigo, además de varios más que me traje de Colombia… me pareció ver en uno de ellos a los hijos de Iyami putear a su padre 😛

    Me gusta eso del adelanto del siguiente capítulo… una vez lo usé pero dejé de hacerlo para no repetirme. En la próxima cosa larga que escriba lo uso de nuevo seguro.

    sevemos

  2. lembd dice:

    Me ha gustado mucho. Y es que los pactos con el diablo simpre se acaban torciendo…

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