Un perro llamado Perro

Perro nació un día lluvioso y frío. Su madre era una Gran Danesa, aunque él no era de pura raza. Muy pronto fue separado de ella y quedó solitario a la espera de que alguien se apiadase de él.

Una familia se hizo cargo del cachorro. Vivían en un pequeño piso y tenían una ruidosa familia. Al principio Perro fue muy feliz. Le dieron un nombre y todos se peleaban por darle mimos. Perro amaba incondicionalmente a cada uno de los miembros de su nueva familia. Pero pronto todos perdieron interés por el animal. Nadie quería sacarlo a pasear, nadie tenía tiempo ni ganas. Perro crecía y crecía, era un perro grande, necesitaba correr libre. Sin embargo pasaba horas encerrado en solitario y cuando sus ruidosos amos volvían no hacían más que gritarle y castigarle. Perro comía poco, no entendía a sus amos, perdía mucho pelo y seguía creciendo. De naturaleza noble y tranquila, comenzaba a ser un perro triste. Al parecer la situación llegó a hacerse insostenible. Un día el hombre llevó a Perro al coche y tras una larga, larga travesía abrió la puerta. Perro salió corriendo para hacer sus necesidades fuera. Excitado por lo bonito de paisaje comenzó a investigar los alrededores, momento que su amo aprovechó para subir al coche y salir corriendo. Perro corrió tras él, pensando que lo había olvidado accidentalmente. Corrió y ladró, pero el coche cada vez corría más. Al final agotado Perro no pudo seguirlo.

Perro se quedó sólo, sin su familia, en un lugar que no conocía. No había nada familiar allí: ni olores, ni lugares, ni voces… no sabía donde encontrar comida, ni agua, aunque no le importaba, estaba tan triste que no tenía ganas de seguir viviendo. Lentamente empezaron a pasar las horas. Llegó la noche fría y solitaria. Probó a buscar cobijo, pero entró en el territorio de otros perros, que lo agredieron y lo hirieron, haciéndolo huir miserablemente. Malherido y hambriento, incapaz de buscar cobijo o alimento, agredido por otros perros, huyendo de todo, Perro pasó un número indeterminado de días, hasta que exhausto, al límite de sus fuerzas olió algo y el instinto superó todo lo demás. Se acercó a una casa, había cerca un hombre, entro a hurtadillas en el gallinero y comenzó a lamer el grano derramado en el suelo, mientras las gallinas le picoteaban el lomo. Estaba tan débil que ni si quiera podía detener a los polluelos que le picaban las patas. Sólo pensaba en comer.

El hombre se percató de que algo pasaba en el gallinero. Se acercó y sólo acertó a ver una enorme macha marrón rondando entre las gallinas. Pensó que el perro de un vecino había entrado a comerse sus animales, y aunque el perrazo era muy grande, debía enseñarle que aquello no era un restaurante canino. Cogió un garrote y se dirigió con toda determinación hacia el perro marrón. Cuando entró en el gallinero gritando vió un enorme perro marrón de cara infinitamente triste al que se le marcaban absolutamente todos los huesos del cuerpo, asustado y herido metió el rabo entre las patas, y cayó sentado sobre sus cuartos traseros, bajando la cabeza hasta babear el suelo, sin emitir ruido alguno. El hombre, de naturaleza pacifica, se sintió tan conmovido, que en vez de pegarle le alimentó con pan duro mojado en agua. El perro devoró tres barras de pan sin apenas respirar. Luego comenzó a seguir tímidamente al hombre que le había alimentado, aunque sin dejarse tocar. El hombre le siguió dando de comer y Perro cada vez dejaba que el hombre se acercase más, hasta que una vez consintió que lo tocase. Lo acarició con cariño y luego curó sus heridas.

-Yo no quería perro- dijo el hombre -pero puesto que estás aquí y nadie en el mundo te quiere, serás mío y te llamaré Perro.

El hombre era bueno y cariñoso. Alimentó bien a Perro, que aún siguió creciendo. No le pegó nunca, ni le ató. Perro vivía en el campo, corría libre, acompañaba a su amo a todos lados, dormía cerca de la chimenea en invierno y en el umbral de la puerta en verano. Era obediente y leal. Aunque apenas ladraba nunca y seguía teniendo mirada triste. El hombre tenía familia, y Perro la respetaba, pero al único que Perro amaba era a su amo, porque su amo era el único que le había querido, amado y alimentado incondicionalmente. Era un perro descomunal y ahora nadie se atrevía ni a mirarlo de frente sin sentir miedo. Perro seguía siendo un perro noble a pesar de la vida dura.

Pero la vida de Perro iba a responder a su nombre: una vida de perros. Fue llamado a morir pronto, pero pudo elegir entre uno de estos finales:

FINAL A: Perro fue abatido por un cazador mientras corría libre por el campo. Murió en plenitud, aunque pasó la noche desangrándose. Por mañana aún pudo oír como su amo lo llamaba, extrañado por su ausencia, al final de su agonía. Ya no pudo responder más a la llamada de su amo. Murió pensando que la vida era extraña y amarga.

FINAL B: Perro murió envenenado. Un vecino odiaba al perro gigantón porque este lograba asustarlo e intimidarlo con su simple presencia, aunque éste jamás hiciese gesto alguno amenazante. Odiaba a Perro porque no lograba comprenderlo, ni sabía expresarse a si mismo. Perro tuvo un fin misericordiosamente rápido, aunque algo doloroso. Mientras moría, aunque no lograba comprender que estaba sucediendo, no pudo evitar pensar que los hombres eran extraños, y que había algo cruel en su naturaleza que escapaba a su comprensión.

FINAL C: Perro se volvió loco de odio y rabia, porque venció todo el dolor que había sufrido, ladraba y mordía a todo el mundo que se acercaba menos a su amo. Era celoso de él y no permitía que nada ni nadie se le acercase. Finalmente alguna vez incluso giró su odio hacia su amo. Perro murió sacrificado por su propio amo. Mientras Perro moría pensó que la vida era odio, dolor y traición y que no merecía la pena ser vivida.

FINAL D: Perro murió y su muerte fue tan triste, trágica e injusta que nadie quería recordarlo. Hasta su nombre fue olvidado. Todo el mundo prefirió recordar la vida reconfortante y fácil de perros con otros nombres. Perro no tuvo otro nombre que Perro, fue la historia triste de todos los perros, pero no fue más la de ningún perro en particular.

* * *

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mna dice:

    ¡¡Noooo!! ¡¡Eso està muy triste!!

    Final E: Perro sigue vivo. Durmiò muy feliz en la cama de su amo despuès de recobrarse por la herida inflingida por un cazador.

    ¡Eh!

  2. Poio dice:

    nuuu, que mala que sos… como se nota que te gustan los gatos a vos, no???

    si querías que muera, porque no dijiste:

    Final F: Perro se murio viejo, sarnoso y pulguiento, abandonado por la familia de Amo después que éste murio, pensando en lo raros que son los humanos, pero que siempre va a haber uno por el que valga la pena sufrir un poco.

    sevemos

  3. Topa dice:

    Bueno, es una triste realidad para muchos animales…
    En fin, es una triste historia. Pero yo no voy a dar otro final. Me gusta mucho el de Mna.

    Adios.

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