Arcano XV: Le·diable.

le-diable.jpgEl miedo la paraliza por un instante, le pone los pelos de punta y la alerta. No sabe como ha sucedido, de nuevo el mal se aloja en su casa. El hombre oscuro está complacido y sonríe. Cómodamente pertrechado, ha infectado varias estancias. Ella no sabe cuándo ni cómo ha sucedido. Se maldice a si misma por no haberse percatado, por no haber impedido su paso.

Son viejos conocidos y él saluda educadamente.
– Yo siempre estoy al acecho – Le recuerda cuando ella pasa cerca, esquivandolo.

Tendré que volver a luchar para echarlo, piensa, pero está tan cansada…
Deja correr el agua sobre su cuerpo en la relativa seguridad de la ducha mientras recuerda los héroes de antaño: caballeros cuyo único oficio era la guerra. Ellos preferían vidas cortas y llenas de gloria, y morir en la lucha. Ahora entiende por qué. Si el único propósito de una en la vida es la batalla, debe vivir únicamente mientras pueda pelear, y morir antes de perder el furor. Si no se corre el riesgo de morir de vieja en el tedio, de rendirse al rival, u olvidar por qué se lucha.
Es injusto cuando las armas más terribles están en manos del rival. Sale del húmedo y asfixiante cuarto diminuto. Él sigue sonriendo, sentado en el sofá, observando sus movimientos en la corta distancia. Entonces ella piensa que la muerte no está tan mal y no será hoy el día de su rendición: Si he de sucumbir, que mis actos hablen en mi memoria.
Se pone frente a él, le encara y sostiene su mirada. Siente la punzada del miedo, pero no piensa dar ni un sólo paso atrás:

-Fuera.

Él hombre vestido con el sayo oscuro torna su gesto serio mientras sostiene la mirada. Nada nunca es fácil piensa mientras se dispone a comenzar la batalla.

-Te conozco, hijo de la oscuridad

Él levanta una mano, para interrumpirla:

-Es más difícil la lucha para quien conoce a su rival lo suficiente como para intuir sus propósitos, comprenderlos. No hay luz sin oscuridad, ni oscuridad sin luz. No hay vida sin equilibrio. El mundo no es tan maniqueo como nos lo venden, ¿verdad? No te esfuerces, hoy no vengo por ti.

Cualquiera bajo mi techo está bajo mi protección, oféndelo a él y me ofenderás a mí.

-No todos bajo tu techo están deseosos de tu protección, algunos sólo medran junto a ti en su propio beneficio, y me abren la puerta de atrás cuando lo consideran propicio para sus intereses. Ellos son míos ya, los encontraré donde quiera que vayan. Tu eres libre. Es maravilloso, el libre albedrío. Nos veremos en otro momento, en otro lugar- Dice esto último sonriente, suena desenfadado, pero ella lo percibe exactamente como lo que es, una terrible amenaza.

Ha sido un largo discurso para alguien sin cara y sin voz piensa cuando él ya se ha marchado.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Poio dice:

    corto y conciso, relatando lo que hay que decir dejando de lado las nimiedades… como te envidio 😦

    sevemos

    pd: como se llenó de locos esto con los de los hombres lobo. habrá más locos por ahí que buquen convertirse en hombre araña como yo??? si te enterás de uno ponelo en contacto con migo, dale.

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