Arcanos menores – As de Coupe (desenlace)

Esta es la segunda parte y final del cuento As de Copas.
Podéis leer la primera parte aquí.

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>> Poco a poco se iba encontrando más a gusto en la casa. Pintaba muchos cuadros, cada uno mejor que el anterior. Había logrado exponer en varios sitios. En aquel lugar encontraba la paz que necesitaba para pintar. Se encontró pensando en reformar la casa. Pensó en redecorar la casa de forma barata: comenzó a pintar sobre el papel de una de las habitaciones. Pintó una pared entera con un mural. No era su estilo, pero trató de hacer un paisaje alegre. Descolgó un enorme espejo con marco dorado y lo depositó en el suelo. El espejo era una maravilla. Había varios muy parecidos distribuidos por la casa. Los juntaría en una sola habitación y la decoraría con ellos. Podía emparejarlos, oponerlos, jugar con las luces y los reflejos…

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Esa hacía mucho viento. El ruido era insoportable, Zinnia no podía dormir. Renunció al sueño y se levantó. Había ocupado toda la casa. Ahora dormía en la planta de arriba. Seguía pareciendo que alguien caminaba sobre aquel parqué. La oscuridad la engullirla, otra vez. Encendió la luz. Por un momento esta vació y Zinnia creyó que se apagaría. Se quedó titilando, como una estrella, con la eterna amenaza de apagarse. Para distraerse podía pasar en insomnio trabajando. Se dispuso a bajar, pero no tenía luz en la escalera: la bombilla estaba fundida y estaba demasiado alta para que Zinnia pudiese alcanzarla. Bajó en penumbra. Al llegar al ultimo escalón chapoteó. Se quedó petrificada unos instantes. Alcanzó la luz con la mano izquierda, buscó el interruptor unos instantes, que le parecieron siglos. Al final lo encontró y encendió la luz. La casa estaba inundada. Había entre tres y cinco centímetros de agua por toda la planta baja. Por unos instantes no supo que hacer. Luego corrio a desenchufar la nevera. Pensó que también sería prudente apagar la luz. Al volver vio que el agua brotaba de una pared, la pared del mural. La pintura caía a chorretones junto con el agua. Tenía un aspecto aterrador. Se acercó al salón, donde tenía su estudio. Por allí también salía agua. Varios cuadros se habían arruinado. Algunos lienzos flotaban en el agua. Las pinturas se habían mezclado con agua. Comenzó a desesperarse. Trató de acercarse a la puerta del jardín y abrirla, pero la madera se había hinchado y no podía moverla. Probaría en el cuarto de al lado, el cuarto de los espejos. Al asomarse a aquella habitación entró en pánico. Los espejos emitían destellos, se veían imágenes, como si fuesen televisores. Veía movimientos, creyó divisar objetos y personas. Le pareció que alguien le miraba desde uno de ellos. Gritó y salió corriendo hacia la puerta. Salió de la casa. Corría. No sabía donde ir. Sin saber como se encontró en la puerta de la casa roja. Había luz. Llamó desesperadamente. Poco después Eglantina abrió la puerta.
– Dios mío, ¿Qué te sucede chiquilla?
Zinnia no podía hablar.
– Pasa, pasa. Estas empapada. Traeré una toalla.
– Eglantina, la casa está mal, hay agua por todas partes, todo está mojado, deformado. Y los espejos… – Los ojos casi se le salían de las órbitas.
– Cálmate, bebe.
Eglantina puso un té en las manos de Zinnia. Esta iba a darle un sorbo, pero se quedó hipnotizada, mirando los reflejos de la luz sobre la superficie acuosa del té, creía estar viendo imágenes en él. Eglatina la miraba atentamente.
– Me lo temía… podía pasar tarde o temprano… – dijo pausadamente.
Zinnia alzó la cabeza.
– Querida, ¿qué es lo que has hecho?

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Zinnia sospechaba de que Eglantina había puesto algo en el té para ayudarla a relajarse. La sustancia en cuestión seguramente también la ayudó a creer todo lo que Eglantina le contó:
– La casa en la que vives, la casa azul, es la casa del agua. Así fue construida, y todo cuanto en ella hay gira entorno al líquido elemento. El agua tiene la cualidad de devolvernos nuestro reflejo. La casa del agua es también la casa de los espejos. El primer espejo del hombre fue el agua. Cuando los seres humanos rozaban la consciencia de si mismos, tal vez alguien se asomó a un lago de aguas tranquilas y se reconoció. Observó su reflejo, lo estudió. Necesitó ese reflejo para darse cuenta del paso del tiempo: primero sobre su rostro, luego sobre las plantas, sobre los animales, sobre las montañas, sobre el cielo y sobre el curso de las aguas. La casa del agua es también la casa del paso del tiempo. Pero el reflejo que nos devuelve el agua no siempre es claro. Si una gota cae las ondas que generan deforman toda imagen reflejada por el lago. Alguien que mirase su reflejo en el lago en ese momento vería todo deformado. La casa del agua es también la casa de los ilusiones. Existe además una mentira implícita en toda imagen reflejada: lo que se ve en un espejo parece la realidad, pero no lo es. La casa del agua es la casa de las mentiras – A Zinnia le daba vueltas la cabeza. Eglantina hablaba pausadamente, como en trance – Es verdad que en cierta forma las casas eligen a sus dueños. La casa del agua puede darte inspiración para pintar: el que observa el cielo reflejado en un lago verá infinitos cielos, así la casa puede mostrar infinitas imágenes de cada cosa. Pero también puede volverte loca: si alguien trata de copsar el infinito se vuelve loco. – Entonces hizo una larga pausa mientras observaba inquisitivamente a Zinnia – Tú no parecías estar volviéndote loca…
– No comprendo nada. Quizás sí esté loca…
– Me inclino a pensar más bien que has ofendido a la casa. Querida, ¿por casualidad no habrás tocado los espejos? ¿tal vez has roto alguno?
– No, sólo los agrupé en una sala.
– ¿Qué!? ¡Ahí tienes la respuesta!

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Zinnia tuvo que esperar a que luciese el sol e ir acompañada para atreverse a volver a su casa. Tal como Eglantina le había dicho, durante el día no había agua. Todo estaba en orden, parecía que no hubiese sucedido nada. Se acercó con prudencia a la habitación de los espejos. Estaban en reposo. Enseguida comenzaron la tarea de devolver cada espejo a su habitación correspondiente. Eglantina ayudó mucho en eso. Reconocía cada uno de los espejos, que a primera vista parecían iguales: grandes espejos ovalados con un marco de filigrana dorada, pero aseguraba que si se observaban bien, se podían distinguir las diferencias.
– Dicen que si tienes paciencia y los observas, aprenderás a ver en ellos: el primero muestra el pasado y ha de estar por en cima de los otros, por eso está en la planta de arriba. El segundo muestra el presente, es importante que no se refleje en él ningún reflejo. Es el más frágil y suele estar tapado con un lienzo. Los dos restantes muestran el futuro, han de estar en la misma sala, pero no enfrentados. Son espejos mentirosos. Mientras uno muestra el futuro que puede ser, el otro muestra el futuro que nunca nadie verá. Pero no se sabe cual muestra cada cosa.
– ¿Tú has visto algo alguna vez?
Eglantina rió con su risa aguda – Querida, yo no puedo ver nada en ellos – Le dijo mientras arqueaba una ceja y exhalaba humo mentolado. Zinnia comenzaba a comprender que las palabras de la mujer de rojo significaban siempre más de una cosa.

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Era de noche y no había ninguna luz encendida. Zinnia estaba sentada frente a un espejo.
Aquella tarde, tras colocar los cuatro espejos y quedarse a solas con ellos, había pensado marcharse cuanto antes de la casa. Luego sintió curiosidad. La curiosidad venció el miedo y se acercó a uno de ellos y lo miro detenidamente. Primero las filigranas doradas de diseño complejo. Luego la superficie pulida. Al rato de observar le pareció que la superficie no era tan sólida como había creído. Podía ver el agua estancada, las leves ondulaciones en la superficie que llegaba a los bordes del espejo como si estos fuesen la riba de un lago.
Ya no sentía miedo, había decidido quedarse con los espejos. Ahora que podía ver en ellos, quería que le mostrasen todo…

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Julio Irles dice:

    ¿Qué es lo que leo? Leo un cuento excelente. ¿Qué es lo que pienso? Pienso que eres una buena escritora. Verdad.

  2. Poio dice:

    muy bueno. me gusto mucho la parte en la que explica el agua como el primero de los espejos y su funcion en la evolucion del hombre. por otra parte, media rebuscada la relacion con el “as de coupe”. no la entendí hasta el final, pero me esta pasando muy seguido eso :S

    saludos.

  3. fanou dice:

    Vuestros ánimos me ayudan, gracias.
    Poio tal vez es que soy un poco retorcida, je je je.

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