Arcano VI – Lamoreux

Nota: Este no me ha quedado tan micro. Feliz día de los enamorados seis días más tarde.

lamoureux.jpg

El sr. Mornado tomaba unas cañas en su bar habitual. Era una calurosa tarde de verano, no había ni un alma por la calle. La luz amarilla e intensa del sol se colaba a través de las espesas cortinas de flecos de la puerta y las persianitas de madera de las ventanas. El local estaba en penumbra en comparación con el deslumbrante exterior. La atmósfera dentro estaba cargada de humo de tabaco, humedad aceitosa y olor a rancio. En un rincón los parroquianos habituales, repantigados en viejas sillas todas diferentes, se echaban una partida de naipes con movimientos parsimoniosos. Un silencio pesado, esporádicamente roto por las exclamaciones de los jugadores, lo envolvía todo. Las horas de aquellas calurosas tardes parecían estirarse, elásticas, hasta volverse infinitas. Eso provocaba en Mornado una sensación entre placentera y angustiosa que consumía ávidamente junto con sus cigarrillos negros.

Así transcurría aquella tarde, como tantas otras de aquel verano, cuando un hombre desconocido entró en el bar. Iba escrupulosamente trajeado pero no sudaba,  no parecía pasar calor. Llevaba una corbata verde y roja de seda muy brillante. Se sentó junto al sr. Mornado y pidió dos cañas, una para él y otra para su amigo Dadic. Mornado se sorprendió: estaba seguro de no conocer a aquel tipo, pero lo estaba llamando por su nombre de pila, nadie le llamaba así. Se quedó mirando al hombre del traje. Era un chico joven, a pesar de la voz grave. Tenía el pelo algo largo y lleno rizos dorados, parecían el cabello de una chica, pensó Mornado. Cuando el camarero se retiró preguntó:

-¿Le conozco?

-Perdone mi falta de delicadeza. Usted no me conoce, pero yo le conozco bien. Permítame que me presente. Soy el señor Lamoreux.- dijo sonriente el joven mientras sacaba una tarjeta del infiernillo que tendió a Mornado. Éste la cogió y la miró tratando de reconocer un logotipo o un nombre familiar. La tarjeta era bastante grande y mostraba un dibujo satinado: un hombre y dos mujeres conversaban bajo un gran sol amarillo y rojo, como el de aquella tarde. En el sol había un cupido que apuntaba hacia abajo, hacia los tres personajes con su flecha. Encima del dibujo en relieve dorado se leía LAMOREUX, nada más. A Mornado le sonaba aquel dibujo, nada concreto, pero le daba mala espina.

-¿Cómo que me conoce bien? ¿Quiere algo de mí?

-Yo quiero algo de usted y usted quiere algo de mí. Yo quiero una respuesta. Mire la tarjeta, imagínese que usted es el hombre del centro y se le acercan estas dos mujeres. Una es una hermosa mujer joven y la otra es una arrugada mujer de edad. Las dos exponen sus argumentos y tratan de convencerle de que la escoja a ella y no a la otra ¿con cuál se quedaría?

El joven hizo una pausa. Mornado sintió que tenía que contestar algo. Trataba de averiguar que es lo que pretendía venderle aquel hombre extravagante, o peor aún, si trataba de estafarlo. Tras un tiempo meditando contestó:

-Me quedaría con la jodida barbie, ¿quién no?

Lamoreux se rió.

-No pretendía que me contestase tan pronto, ¿no me pregunta cuales son los argumentos de cada una de las mujeres? No son simplemente mujeres. La joven y bella es una promesa de prosperidad: matrimonio, dinero, éxito social. Bienestar que llega pronto, sin preocupaciones, sin elecciones, sin dudas, sin altibajos. Pero también es mediocridad, la sensación de no poseer nada más allá de lo material mientras todo lo espiritual escapa. No desarrollará ninguna virtud en especial, no destacará en ningún campo intelectual, no hará nada que quede para la posteridad. Toda la fortuna de la mujer bella se marchitará y desaparecerá con usted, igual que desaparece la belleza cuando pasan los años. La vieja arrugada es la musa que tañerá en usted la virtud latente que todo ser humano oculta, le hará poseer la chispa del genio. Destacará por encima de los demás hombres, creará una obra que le trascenderá, que hará que su nombre sea recordado tras su muerte y quede por siempre en la mente de los hombres. Pero la vida feliz que pudo vivir en la mediocridad no existirá: pasará calamidad, hambre y soledad. Las dudas espirituales y existenciales lo azotarán.

Mornado pensó que aquel hombre estaba loco. No comprendía que pretendía.

– ¿Qué es lo que quiere de mí?-

El hombre joven volvió a hablar. Ahora su semblante no era risueño y su voz no sonaba amigable.

-Escucha con atención, Dadic Mornado. Se te ha dado la posibilidad de elegir, en tu mano está vivir uno de estos dos destinos. Al elegir uno renunciarás al otro definitivamente. Ya te he dicho que lo que yo quiero es una respuesta. Piénsalo bien. Cuando estés listo mira atentamente la tarjeta. Entonces el pacto estará sellado.

Mornado comenzó a pensar. Pensó largo tiempo, mientras escondía la tarjeta, temeroso de mirarla. La llevó encima todo el tiempo envuelta en un fino pañuelo, como un talismán o un tabú.

Lo que supo al final es qué era lo que él quería de Lamoreux.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Poio dice:

    La historia esta muy buena, como todas las que escribis… pero a esta no le entendí en final 😦

  2. fanou dice:

    Porque no tiene final. Cada uno sabe que final escogería en caso de recibir la invitación de Lamoreux, y eso que eliges es lo que tú quieres de él, que se cumpla.
    O al menos eso pretendo.

  3. Poio dice:

    en ese caso… yo elijo lejos la mina linda. no me interesa para nada trascender, no entra en el espiritu eso. vive cada minuto de tu vida como si fuera el ultimo, y despues que sea lo que los dioses quieran.

  4. Gaby dice:

    Fabuloso, me gusta la historia pero si eliijo a la arugada, seguro ,me pedira algo a cambio como , lo hace la joven, que sera?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s