El Verano de la Lista Prohibida: ‘El Perfume’ de Patrick Suskind

El libro El perfume es uno de esos libros que ha estado en mi casa desde que era muy pequeña.
En mi casa no había muchos libros entonces (no hay nadie, a parte de mí, en mi familia que tenga gusto por la lectura; lo debí heredar de mis abuelos muertos). Mis padres entendían por proporcionar libros a sus hijos el pagar los libros escolares de cada curso y tener en casa un diccionario, una enciclopedia y un atlas.
Pero por uno u otro motivo, en la buhardilla de casa había una pequeña colección de libros de temas varios, maltrechos y destartalados. Cuando a los ocho o diez años empecé a deborar libros sin criterio alguno, mis padres echaron mano de la pila y me dieron algunos. Otros, unos pocos, me los prohibieron hasta que fuese más mayor, ya que no eran apropiados para una niña.
Yo estaba el proverbial día en que los libros de la pequeña pila se partieron en dos. Recuerdo haber preguntado el porqué y haber recibido una respuesta débil de mi madre (mis padres estaban por aquella época muy hartos de oirme preguntar por qués, útiles e inútiles)

Así fue como El perfume de Patrick Suskind entró a formar parte de mi particular lista de libros prohibidos.

No pensé más en ellos por un tiempo. Mis padres viendo en mi gusto por la lectura un hábito encomiable, se mostraron favorables y me compraron libros infantiles y juveniles.

El tiempo pasó y mi gusto por la lectura era insaciable. Gastaba casi todo el dinero que me daban en libros, y conseguía que me regalasen muchos otros. En mi ciudad no ha habido biblioteca municipal hasta hace apenas un par de años (una vergüenza para una ciudad de cien mil habitantes, pero este tema lo dejo para otro día).
Los veranos eran largos y mis padres ya ponían freno a mi afán fetichista por coleccionar libros. Había agotado la sección infantil y juvenil de la pequeña biblioteca del centro cívico y todos los libros de mis amigos.

Una noche adolescente recordé la pila segregada años atrás. Decidí que había llegado la hora en que al fin podría leerlos. Subí a la buhardilla a escondidas y poco a poco fui sacando los libros que quedaban y los leí ese verano por las noches.
Esos libros, los de la pequeña lista prohibida, estaban destinados a fascinarme.

Ese verano El perfume llegó a mí. El libro me cautivó y no tuve a nadie con quien hablar de él. Se lo recomendé a todas mis amigas, que no me oían cuando hablaba de libros.
No he vuelto a leerlo nunca, por miedo a romper ese recuerdo. No he releído, de hecho, ninguno de los libros de la lista, los libros de aquel verano, la idea que de ellos guardaba puede estropearse, me temo.

En estos días se estrena la película. Tenía ideas encontradas sobre si ir a verla o no.
Pero todo es efímero, así que dejaré pasar el momento en pos de otro nuevo, e iré a verla.
Y si se tercia, os contaré que tal fue.

10 Comentarios Agrega el tuyo

  1. fanou dice:

    Años después escuché que Patrick Suskind fue acusado, en su día, de plágio por este libro.
    Anque logró zafarse del feo asunto airosamente, parece ser que la negra sombra de la duda le acompañará por siempre.

  2. Xabaras dice:

    Creo que la principal duda que nos asalta a todos ahora es ¿cuáles eran los otros libros de la lista? ¿el Kamasutra? ¿Camino? ¿algo de Aleister Crowley? ¿Corín Tellado?

  3. Rochonf dice:

    Yo empecé a leer muy bien con 4 años según dicen. Especialmente dos libros. Uno era un libro de aventuras comic del Llanero Solitario, recuerdo perfectamente el silbido de las balas de plata, la fidelidad de su caballo Silver y de su amigo indio Toro, y la obscuridad de las noches. Pasé años leyendo el mismo libro. El otro libro fue un regalo de mi abuelo, era un compendio de cosas del mundo, hasta que lo recorté para hacer un trabajo escolar. Glups.

  4. fanou dice:

    Los libros de la lista los iré comentando poco a poco.

    No es que empezase a leer a los 8 años, es que a los 8 años comencé a deborar libros de forma activa.
    Hasta entonces leía en clase o de un par de libros de cuentos que tenía en casa.

  5. Rochonf dice:

    Uy… qué polémico está el asuntooooo…

    No, no insinuaba que tú hubieses empezado a los 8. Y olvidé decir una cosa curiosa, me resulta muy fácil evocar, aún hoy, con gran fidelidad (creo) el olor de aquél comic.

  6. Xabaras dice:

    El compañero indio del Llanero Solitario se llamaba Tonto (en inglés debe querer decir otra cosa) Toro era la “antorcha humana” pre-Marvel de los comics de los Invasores que luchaba junto al Capitán américa y Namor.

  7. Akiko dice:

    No sabía que esa película era de un libro.. a veces olvido que muchas en eso se basan. Ahora que lo has dicho no voy a ver la película. Voy a intentar encontrar el libro.

  8. Kanela dice:

    Yo empese a leer como a los 8 o 9 años mas o menos, mis papas despues de tantas promesas, amenazas y castigos optaron por dejarme de leer( eso hubieran hecho desde un principio) entre a un mundo en el que queria saber que decian esas misteriosas letras, hasta que al fin aprendi. Ahora despues de tantas promesas, amenazas y ¿castigos? No saben como quitarme los libros…. Son como una droga y se burlan de que aprendi tarde a leer.

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