Laberinto

>>Una vez en el laberinto, llegó un momento en que tuve la impresión de que me cruzaba repetidamente conmigo mismo, de que yo era el otro, dentro y fuera de mí, hasta que, desconcertado, elegí quedarme un rato quieto en un punto, en la eventualidad de que pudiera recobrar mis sentidos, y entonces fue cuando me vi, con espanto, pasar por otra de las sendas equivocadas y sin salida.

Microcuento de Jorge Timossi, disponible en Cuentecillos y otras alteraciones.

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Rochonf dice:

    Yo sé de alguien que decía que no le gustaba la metaliteratura. Pues esto es, según tengo entendido, metaliteratura.

  2. Rochonf dice:

    Ah, olvidé decir que es muy bonito, el fragmento.

  3. fanou dice:

    No es un fragmento, es un microcuento. Jorge Timossi escribe interesantes microcuentos o cuentos brevisimos.
    La metaliteratura, según tengo entendido (corrijanme si me equivoco) es cuando la literatura habla de la literatura. No me queda claro que esto sea metaliteratura.
    Para mí se acerca más a la poesía…

  4. Rochonf dice:

    Hay gente que opina que la Metaliteratura es eso, literatura sobre literatura. Pero yo discrepo absolutamente, desde mi ignorancia, aunque voy a intentar defender mi posición personal con un razonamiento.

    Mis fichas del juego son (siguiendo a la Real Academia Española de la lengua) las siguientes:

    – Literatura: “Arte que emplea como medio de expresión una lengua”.

    – Arte: “Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros”.

    – Meta-: Significa ‘junto a’, ‘después de’, ‘entre’ o ‘con’.

    – Metalenguaje: “Lenguaje que se usa para hablar del lenguaje”.

    Yo deduzco que quien hace ese uso del término Metaliteratura diciendo que es “literatura sobre la literatura” se limita a transponer la correspondencia lenguaje-lenguaje existente en el término “metalenguage”. A mí, hacer eso, me parece muy pobre, porque sería como aplicar esa propiedad recíproca a sólo uno de los elementos que componen la literatura, el lenguaje, dejándonos de lado los otros, importantísimos, como la visión personal de lo real o lo imaginado, la persona que expresa, lo real, lo imaginado…

    A mí me gusta entender la metaliteratura como la literatura que transgrede los límites de lo clásico, de lo establecido, principalmente rompiendo esa frontera entre realidad y ficción, pero rompiéndola en sentido muy amplio, permitiendo que se fundan. Me pasó recientemente con el libro El Orden Alfabético, de Juan José Millás, en el que yo mismo me vi inmerso en la historia que estaba leyendo. Es esa auto-reciprocidad la que me atrae.

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