Il Libro Nero

<<ADVERTENCIA
Hace un año me llegó para antes de Navidad una carta firmada por Gog. Procedía de un puerto de esciacia y decía así:

“Querido amigo:
El que escribe no es un fantasma, sino aquel extraño nómada enfermo de los nervios – siempre enfermo y siempre nómada -, a quien conoció us. hace ya veinte años en un sanatorio perdido en las montañas.
Hace muchos años leí en la edición norteamenricana la selección que ud. hiciera de las cartas por mí remitidas. Juzgo que la selección fue bastante acertada, y he de confesar que esas viejas páginas me devolvieron una antigua imagen de mí miso, así como también el recuerdo vivo de algunos seres humanos a los que conociera en tiempos pasados. Su libro hizo que me dedicara otra vez a escribir el diario, labor abandonada por las recaídas en mi malestar habitual.
Continué recorriendo la tierra sin meta ni objetivo, tal como antes lo hacía, tomando nota, sin mayor orden, de lo que veía y oía en mis caprixhosas y desvariadas peregrinacioens.
Le ruego me haga saber si le agradará leer esta segunda parte de mi diario. También de ella podrá hacer el uso que le agrade, traduciendo y publicando lo que juzgue mejor.
Escriba o telegrafíe a la dirección abajo indicada. Sinceramente, de ud. atto. y s. s.
Gog.”

Telegrafié en seguida al New Parthenon – la casa de campo del excéntrico multimillonario -, haciéndole saber que me agradaría muchísimo recibir y leer lo que tan cortesmente me brindaba. No obruve respuesta ninguna, pero al cabo de tres meses y desde un puerto de Méjico, me llegó un voluminoso paquete lleno de hojas escritas a máquina. Leí el contenido con suma atención y curiosidad y, al igual que la vez primera, hice una especie de antología de aquel original y abundante diario. Esta seleccion es la que ofrezco ahora a los innumerables lectores de Gog esparcidos por todos los países del mundo, y la titulo:EL LIBRO NEGRO.

II
Le puse ese título ideado por mí, porque las hojas del nuevo diario corresponden casi todas a una de las edades más negras de la historia humana o sea a los años de la última guerra y del período postbélico. Haré notar que prescindí de algunos fragmentos que me parecieron demasiado escandalosos, dolorosos. Hay en la naturaleza del señor Gog, junto a una morbosa avidez intelectual, un no sé qué de sádico, y de esta su crueldad – aunque sea teórica, platónica – quedan trazas incluso en las páginas por mí traducidas.
Procediendo igual que en el pasado, Gog se ha acercado a los hombres más célebres y representativos de nuestro tiempo y las conversaciones mantenidas son casi siempre sorprendentes, reveladoras. En este volumen podrán conocer los lectores, por ejemplo, el pensamiento de Molotov, de Voronov y de Ernest o. Lawrence, de Pablo Picasso y de Salvador Dalí, de Marconi y de Valéry, de Aldoux Huxley y de Lin-Yu-Tang.
La mayor novedad de esta segunda parte del diario es, en mi opinión, el descubrimiento de muchas obras de escritores famosos, hasta ahora desconocidas. Gog ha tenido siempre el placer, más aún, la manía de coleccionar. Nos dice que compró en Inglaterra una colección de autografos de Lord Everett, colección que sólo contenía partes y esbozos de obras inéditas, y que después Gog se ha esforzado por enriquecer esa preciosa colección con otras adquisiciones. Así pues, los lectores hallarán aquí por vez primera, noticias referentes a obras ignoradas por completo hasta el presente, de Cervantes y Goethe, de William Blake, y de Rovert Browning, de Stendhal y de Víctor Hugo, de Kierkegaard y de Miguel de Unamuno, de Leopardi y de Walt Whitman. Estas solas e inauditas revelacioens bastarían para que el libro negro fuera uno de los acontecimientos literarios más singulares de nuestra época.
Además, e igual que en tiempos pasados, Gog ha encontrado en su camino a seres humanos extraños, lunáticos, preconizadores de nuevas aciencias y nuevas teorías, a cerebrales maniáticos y locos sueltos, a cínicos delincuentes y visionarios. En su conjunto esos seres ofrecen un cuadro fantástico y pavoroso, satírico y caricaturesco, pero más que nada – creo- la visión sintomática y profética de una época enferma y desesperada como ninguna otra. Este libro, que puede ser tomado como pasatiempo, será para los espíritus más vigilantes una saludable sorpresa.
Esta selección de la nueva cosecha de experiencias de Gog, me parece más sabrosa e importante que la realizada veinte años atrás. Y me agradaría que esta misma opinión fuera compartida, una vez llegados a la última página, por todos los lectores de el libro negro.>>

El libro negro
de Giovanni Papini, disponible en Luis de Caralt, Editor (1962).

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